Posts Tagged "Rennes"

En Francia hay limolios – Día 4

Saludos limolianos para todo el mundo; como podéis comprobar, en el albergue de Granville también tenemos Internet, y os puedo asegurar que es mucho mejor que el que hemos tenido en Rennes.

Hoy, podríamos decir, que el día ha comenzado antes que otros días, teníamos que recoger todo para abandonar el albergue de Rennes, realizar la visita de la ciudad y así poder abandonar la Bretaña y partir hacia tierras Normandas.

El día ha amanecido bastante nublado, y la llovizna nos ha acompañado durante toda la visita a Rennes, que tiene entre sus máximos exponentes la Abadía San Melaine justo al lado del parque Thaor, uno de los más importantes de Francia, con una pajarera impresionante y unos jardines espectacularmente cuidados. No hay que perderse tampoco  el Parlamento, las Puertas Mordelaises, ni la plaza del Consistorio y la Ópera. La Ópera, construida después que el Consistorio, está justo enfrente y diseñada de tal forma que si juntásemos ambos edificios, encajarían perfectamente como si de un puzle se tratase. Por otro lado, uno de los atractivos de Rennes, lo podemos encontrar en sus plazas, con numerosas terrazas para tomarse algo y sus casas antiguas con vigas de madera, que torcidas por el paso del tiempo se juntan unas con otras creando una vista cuando menos curiosa.

Realizando la visita al palacio de  Madelaine de la Fayette, actual parque de bomberos de la ciudad, entablamos conversación con una mujer francesa a la que dijimos que iríamos a Saint Michel ese mismo día. Nos aconsejó que tal y como estaba el día, nos abrigásemos y que si no íbamos con guía, que no nos aventurásemos a andar por la arena, alrededor de la Abadía puesto que nos arriesgábamos a hundirnos y tener serios problemas para conseguir salir.

Tras finalizar la visita y resolver nuestros problemas para localizar la calle en la que habíamos dejado el coche, partimos hacia tierras normandas, más concretamente el Mont Saint Michel.

Decidimos dejar el coche en el camping que hay 2km antes, comer algo por allí y caminar hasta la Abadía, y así hicimos, tras 2km caminado a la vez que admirando en la lejanía tal inverosímil obra humana, llegamos al lugar, todavía impresionados por la fuerza de las mareas, que igual es capaz de estar a 18 km de distancia de la Abadía como de cubrirla por todos sus flancos.

A eso de las 4 de la tarde y con el tiempo aun nublado entramos en el pueblecito y recorrimos los peldaños suficientes para llegar a la entrada de la Abadía. El recorrido interior lleva algo más de 2 horas realizarlo, haciendo alarde así de la grandiosidad de la construcción, que ahora vemos y que ha sido forjada durante siglos, con muy diferentes aspectos a lo largo del tiempo como podemos apreciar en las maquetas expuestas. Las vistas desde las terrazas y el claustro son realmente espectaculares. A partir de las 19 horas, comienza la visita nocturna, muy recomendable ya que es guiada y se realiza a la luz de las velas, si ya de por sí, es un lugar sobrecogedor de día, no os quiero ni contar lo que debe de  ser en penumbra.

Tras acabar la visita, volvimos a recorrer entre comentarios de admiración por lo que habíamos visto, risas y canciones los 2 km que nos separaban del lugar donde aparcamos. Desde allí y ya montados en el coche nos dirigimos hacia nuestro nuevo albergue en Granville con alguna parada intermedia en busca de algo para la cena, cosa difícil la de compatibilizar nuestros horarios con los de esta gente, desde las 7 de la tarde no encuentras nada abierto.. La ciudad es muchísimo más grande de lo que nos esperábamos y hemos tenido que pedir ayuda a un gendarme para que nos indicara en un más que aceptable inglés como llegar al mismo.

Realmente, no es un albergue, es una especie de club náutico y las habitaciones, tienen vistas a la playa.

Tras cenar unas ensaladas, unas hamburguesillas con patatas, algunas latillas que quedaban por ahí sueltas y algo de fruta, nos echamos un campeonato de pin-pon y a eso de las 12 de la noche, hemos decidido que era hora de subir a las habitaciones, puesto que mañana tras visitar algunos lugares de la baja Normandía, como el mismo Granville y Caen, partiremos hacia el valle del Loyra en lo que será la última fase de nuestro viaje.

 
Read More

En Francia hay limolios – Día 2

Tras un sueño reparador de 6 horitas y media, bajamos a desayunar para coger fuerzas. El desayuno del albergue en Rennes, consiste en zumo de naranja, lo que hemos bautizado como choky chock o taza de chocolate para que nos entendáis, café, leche, barritas de pan con mantequilla, nocilla, mermelada y cereales varios; Si os lo estáis preguntando, la respuesta es sí, hacemos uso de todas las opciones en un mismo desayuno.

Tras reponer fuerzas, nos montamos en el coche y pusimos rumbo a Vannes, una bonita ciudad del golfo de Morbihan con el típico canal lleno de barcos atracados, impresionantes parques  y un precioso casco histórico encerrado en una muralla, donde puedes ver sus bonitas plazas, el mercado, la catedral y varias de las puertas que dan acceso desde el exterior de la muralla. Comimos en un restaurante que nos recomendaron en la oficina de turismo, no fue caro, pero la verdad, pudo haber estado mejor. Tras haber comido nos dirigimos al pueblecito de Auray, famoso por su puerto medieval. Allí nos encontramos un mercado de antigüedades en la ribera del canal. Subimos hasta un mirador donde se apreciaba una espectacular vista en conjunto del puerto y el pueblo. Luego dimos un paseo por las estrechas calles del mismo apreciando la arquitectura típica de la zona.

Una vez finalizada la visita, nos dirigimos a la zona de Carnac, conocida por los abundantes alineamientos de menhires. Una vez entramos en Carnac, nos fue algo difícil seguir las indicaciones hacia los alineamientos, pero utilizamos la táctica de Vicente (seguir a la gente) y por fin, con mayor o menor esfuerzo, dimos con ello. Tras dejar el coche en el aparcamiento, iniciamos la ruta que nos llevaría por los alineamientos de Ménec, Toul-Chignan, Kermario y su Dolmen y el alineamiento de Le Manio. Impresionantes y numerosos menhires procedentes del Neolítico que al observarlos te preguntas como se las arreglarían para alinearlos de tal manera y colocarlos en esa posición teniendo en cuenta las dimensiones.

Tras la visita a la zona de Carnac, fuimos hacia la península de Quiberón, para quien no lo conozca, imaginaros La Manga pero en estado salvaje, sin apartamentos, con preciosos acantilados y unas espectaculares playas. Hicimos un recorrido bastante largo por la costa y bajamos a una bonita cala, donde nos descalzamos e incluso metimos los pies. No nos pudimos bañar porque aunque hacia buena tarde, el día amaneció lluvioso y no echamos los bañadores.

Aproximadamente a las 21:15 salimos de Quiberón hacia Rennes, con llegada a las 23:30, muy cansados y con mucha hambre. Creo que en el albergue somos conocidos como los que cenan hasta después de la media noche. Mañana nos espera otro intenso día, pero dejad que lo disfrute primero y os lo cuente después.

 
Read More

En Francia hay limolios – Día 1

Hola de nuevo limolian@s, los limolios aloveranos vuelven a la carga, esta vez toca el asalto a Francia; pero como no somos muy  ansiosos y nos es plan de arrasar, lo haremos solo por su parte izquierda, Bretaña, baja Normandía y nos dejaremos caer por  algún castillo del Loira.

Ya estamos en Rennes, lugar donde hemos establecido el primer cuartel general y donde aguantaremos 3 días para movernos por Bretaña en un radio de 200 km. El viaje ha sido muy, pero que muy largo, 16 horas aproximadamente para recorrer la friolera de 1200 km. Los primeros  500 km en 2 coches  y el resto en un solo vehículo habiéndose quedado el otro en un parking de Biarritz. La verdad que el GPS se ha portado y nos ha traído hasta Rennes sin problemas,  por muchos peajes, eso sí , mas de 300 km  de peaje en tierras francesas y no demasiado caros, en total (España y Francia) no hemos pagado más de 50 euros de peaje, pero una vez hemos llegado a Rennes, el GPS ha empezado a tener ciertas lagunas y  hemos tenido que echar mano de una chiquita, una parejita y 2 pizzeros para encontrar el albergue, al final hemos dado con él y a eso de las 23:40. Mientras escribo estas líneas,  nos disponemos a cenar e intentaremos dar una vueltecita, que nos ha dicho un español que acabamos de conocer y que se ha hecho amigo de Moni, que por aquí hay algo de marcha.

Mañana habrá que madrugar para desayunar bien en el albergue y salir de excursión, pero lo que acontezca entonces, serán líneas que podréis leer en otra ocasión.

 
Read More
Página 1 de 11