Día 4 – Glaciar Briksdal y Sogne Fjord

Día 4 – Glaciar Briksdal y Sogne Fjord
Hoy no hemos madrugado demasiado, a las 9:30, ya desayunados a zarpado nuestro bus vikingo rumbo al Glaciar Briksdal, una de las lenguas o brazos del Jostedal.

Hemos salido por tanto de Loen rumbo al valle de Olden, antes de llegar, nos hemos detenido para ver las imponentes vistas que se nos ofrecían del Lago Olden con el Glaciar como fondo de lujo.
 
 Tras esta breve parada, no más de 10 minutos, hemos retomado el camino sin parar ya hasta llegar al mismísimo Briksdal. Desde el centro de visitantes, da comienzo el parque natural de Jostedalbreen, donde hemos iniciado una marcha de poco menos de una hora de ascensión para llegar hasta la lengua del glaciar. Por el camino, quedas fascinado de la belleza del entorno, las innumerables cascadas, el río, las montañas que te rodean las simpáticas cabras etc… El glaciar es impresionante, el hielo es azul, como consecuencia de que es el único color del sol que deja que lo traspase, y el río que se genera a continuación toma esta tonalidad tan característica también. No se si os lo estaréis preguntando, pero yo os lo digo, sí, he metido los pies, hasta un poco más debajo de las rodillas, el agua estaba gélida y solo he aguantado un par de fotos dentro. Hemos comido aprovechando que ha salido el sol, frente al Glaciar, algunos víveres que compramos ayer en Lom. Durante la comida han comenzado unos pequeños desprendimientos de hielo en la parte alta del glaciar, acompañados de un atronador sonido, que da cuenta de lo peligroso que puede ser acercarse más de lo permitido al glaciar, cosa que, damos fe de ello, la gente hace.
 
Otra cosa que la gente hace en el Glaciar es amontonar piedrecitas, como las marcas que hacen los montañeros en los senderos… dice la leyenda que si haces uno y se mantiene en pie durante todo el invierno, seguro que vuelves a Noruega. El nuestro era un poco inestable.. Yo creo que a los 10 minutos de irnos ya debía estar en el suelo… si hubiéramos, sabido de la leyenda antes, lo habríamos pegado de algún modo..
Tras esto, hemos comenzado el descenso, disfrutando del valle y una vez abajo, como todavía teníamos tiempo, hemos decidido que gastar unas cuantas coronas en la tienda de souvenir, podría ser buena idea.
 
 Tras la visita al glaciar, había un grupo que se iba a montar en helicóptero, los que hemos optado por no hacerlo, hemos ido a Olden, a pasear por el pueblo, mientras esperábamos al grupo de intrépidos. El viaje desde el glaciar a Olden ha sido surrealista, yo no se que habría tomado la gente, pero se han venido arriba con la música que ha puesto José el conductor, y entre cantar y palmas, parecía aquello la verbena, borriquito como tú, la macarena, bomba… etc… En fin, cualquier noruego que nos viera fliparía.
Una vez en Olden, hemos dado un agradable y tranquilo paseo, hemos tomado unas fotos, descansado y enseguida, sin apenas darnos cuenta del tiempo transcurrido ha llegado el bus con el resto del grupo, para poner rumbo al Sogne Fjord o fiordo de los sueños. Esto Último, realmente es una españolización del nombre noruego, porque sogne en realidad lo que significa es “hirviente” y es que el agua de los fiordos noruegos aunque parezca imposible, es calentada por las corrientes del Golfo de Méjico, lo que hace que en invierno el agua solo baje hasta los 4 grados consiguiendo así suavizar las temperaturas en la zona y evitando que sean lugares carentes de modo de vida alguno.
Para llegar al Sogne Fjord desde Olden hemos tenido que subir hasta el Alto de Karistova, donde se encuentra el Hotel de Karistova, que según cuentan es donde tuvieron un feliz encuentro el Principe Felipe y la modelo noruega Eva Sanun. Una vez llegados al alto de Karistova, el guía Agustín, nos tenía preparada una sorpresa, había comprado una botella de licor de Patata, 40% de alcohol, y nos ha repartido un vaso a cada uno para realizar un brindis. Tras ellos nos hemos realizado una foto de grupo y todos tan contentos.
 
Tras estos momentos de exaltación del compañerismo entre personas que seguramente no se vuelvan a ver en sus vidas, hemos comenzado a descender por el impresionante valle de Birkjelo, valle de cuento, donde hemos podido ver infinidad de casitas, todas rojas o blancas, caballos fjordionos, lagos, ríos, cascadas etc..
 
Ya casi al final el valle, el guía y el conductor nos tenían otra sorpresa preparada, el Glaciar de Boya.
 
Nos hemos detenido durante unos minutos para observarlo y justo después hemos puesto rumbo a Leikanger, localidad  bañada por el Sogne fjord, donde estamos ahora mismo hospedados, en el Leikanger fjord Hotel. El paraje es espectacular, el hotel tiene embarcadero propio, donde mañana nos recogerá un barquito para recorrer el Sogne Fjord..
Pero eso será ya mañana, ahora, cenaditos ya lo que toca es dormir, que mañana es un día largo y además toca madrugar.

Saludos para todos.

 

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